martes, 11 de febrero de 2014

Epidemia de 28 días

Si, como a mí, febrero te provoca alergia a las flores, el color rojo, las baladas y los corazones en todos los materiales, te suplico me ayudes a crear un plan de escape.

El infame hijo de Afrodita empezó a disparar despiadadamente desde antes de navidad. Ahora, me encuentro rodeada de zombies que caminan en parejas con todos los dedos entrelazados, que se comen entre sí. Lo peor, es que este estado post-disparo hace que se muestren dichosos, conversativos, entusiastas y llenos de energía. Es muy complicado huir de zombies que parecen más vivos que uno.

Te atraen con sus risas, impecables apariencias y actividades divertidas, para luego cubrirte con esa espesa miel que derraman cuando se hablan entre sí y te cubre y te paraliza, para que después te devoren con preguntas:

-          ¿Y tú? ¿Tienes novio?
-          ¿Desde hace cuánto tiempo?
-          ¿Por qué?
-          ¿Y si te presentamos a alguien?

Es entonces cuando la situación se torna extremadamente peligrosa. Los ya tomados por cupido , con su interminable energía y veloces mentes, comienzan a enlistar a los que no han sido flechados. Idean estrategias para sacarlos de sus refugios en la rutina ofreciéndoles la compañía que les hace falta para ir al cine, ir de compras, tomar un café con algo más que azúcar.


Vendrán por ti de todos modos, el veneno que intercambian con su pareja por la boca, los mantiene en una euforia que quieren contagiar a otros. Lo que estos seres enamorados no comprenden es que las flechas no tiene el mismo efecto si te golpean mientras caminas despistadamente, que si te pintan un blanco en el pecho y te colocan en medio de una competencia de tiro.

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Este es mi regalo de San Valentín para uds. espero les haya gustado. Signa leyéndome :)

domingo, 2 de febrero de 2014

Enamórate de una mujer sin etiquetas

Yo no voy a decirte que no te enamores porque sería como decirte que no vivas.  Coquetea, besa, vuélvete loco, enamórate, equivócate, llora, obsesiónate,  jura que nunca vas a volver a enamorarte y vuélvete a enamorar.  Pero por favor, que sea de una mujer sin etiquetas. He leído todos los siguientes intentando buscarme:

http://denisesoyletras.tumblr.com/post/65232273712/no-te-enamores-de-una-persona-curiosa-querra





http://marialajuana.wordpress.com/2013/08/13/no-te-enamores-de-una-mujer-que-viaje-yo-escriba/

Encontré  similitudes y también cosas que en absoluto me parecen y es porque soy una persona y no un objeto, no fui “hecha para encajar en el molde”. 

Enamórate de una mujer sin etiquetas, de esas que parece que no saben lo que quieren, pero en realidad lo tienen perfectamente claro, lo quieren todo. Fíjate en una mujer que lea, escriba, cante, baile, vea figuras en las nubes, llore y se ría a carcajadas;  aún cuando le dé miedo o pena que la vean y haga el ridículo. Esfuérzate por esa a la que no le importa si le dicen mujer o niña, que se incomode si le dicen “señora”- aunque sueñe con ser una o ya lo sea- y diga que jamás será lo suficientemente sabia para que le llamen “doña”.

Enamórate de esa mujer que se sonroja la primera vez que le dices que se ve hermosa hasta en pijama, que a partir de ese momento va dejar que la veas fachosa y aun así habrá días en que decida dedicarle dos horas a su arreglo para sorprenderte.  Aquella que adora comprar zapatos, de vez en cuando se pone tacones (y sabe caminar con ellos), pero tiene tenis rotos por el uso y siendo sinceros, es mucho más feliz estando descalza.  Enloquece por esa a la que siempre ves con jeans y de repente un martes que no tiene nada de especial se pone vestido sólo porque “quiere sentirse guapa”.

Quiébrate la cabeza descifrando sus gustos tan variados. Ojea su playlist y encuentra que tiene música en idiomas que no habla , rock clásico, alternativo, pop, metal, baladas, canciones de Disney, música de obras de Broadway y hasta banda. Llévala a tocadas, a conciertos y a bodas; descubre que sin importar el género, difícilmente se va a quedar sentada o callada. Atrévete a sentir algo por esa mujer que igual  ha leído a Jane Austen, Simone de Beauvoir  y Virginia Woolf  que a J.K. Rowling, Olga Orozco, y hasta Stephenie Meyer porque se queda intranquila con los juicios de si algo es "bueno" o "malo" y decide averiguar por si misma. La mujer que no acepta etiquetas, es curiosa y así como quiere saber todo acerca de ti, quiso saberlo de otras personas y simplemente forma un collage con aquello que llama su atención.

Enamórate también de sus contradicciones. Enójate por que se hace la difícil y luego asómbrate y correspóndele cuando se te lance en el momento menos esperado porque ya no soporta engañarse a si misma. Regálale chocolates aunque te diga que engordan o que le salen barritos, de todos modos se los va a comer y luego va a ir al gym, ponerse a dieta o a hacerse un facial para borrar la culpa. Llévale flores aunque diga que son un cliché, sólo asegúrate de que no sean rosas, si no una flor diferente que a ella le guste.No trates de entender por qué a veces no le para la boca y te pregunta cómo, en qué momento exacto y qué factor determinante hizo que supieras que estás enamorado de ella y otras está callada porque quiere conservar el misterio. Déjala ser libre, hacer sus cosas y salir con sus amigos, viajar, pero dile que quisieras que fuera sólo para ti y que vas a extrañarla. Entiende que se pone reglas como no besar en la primera cita, no andar a distancia, no ser la primera en decir "te amo" para protegerse porque la han lastimado antes. Sin embargo, anhela ese romance intenso que le mueva el piso, la haga cuestionarse y romper todas sus reglas.

Sé también esa persona que la saque de quicio, la intrigue, le robe un beso y la mantenga despierta toda la noche. Enamórate de una mujer sin etiquetas porque es complicado, porque va a valer la pena y porque sin importar el desenlace, siempre la vas a recordar.