¡Hola ciberespacio! Ya sé los tenía muy abandonados, pero no es fácil pasar de ser nini a mudarse, tener empleo y clases(aunque sean de baile) de repente. Además tenía writer's block. Perdónenme por ser humana.
Mientras divagaba si escribir de cómo no amo la navidad, pero no la odio; o más consejos de relaciones que sirven para mantenerlas, pero no me han ayudado a conseguirlas, regresé al tema más recurrente en estas fechas sin importar las creencias religiosas: cierres de un ciclos, inicio de otros, metas y propósitos, evaluaciones del pasado y blah blah. No sé ustedes, pero yo tengo la misma lista de propósitos desde los 17 años, osea o no soy muy buena cumpliéndolos, o es porque varios son cuestiones de mantener o mejorar. Como sea, escribir lo que quiero hacer no me sirve en absoluto porque sigo la lista en mi mente, no en el papel.
Últimamente, me encuentro por todas partes con consejos para mi generación sobre cómo alcanzar el éxito laboral, abrir un negocio propio, elegir una carrera, etc. etc. Honestamente, no creo en ninguna de esas guías. No desacredito a las personas que las escriben. Incluso admiro el que busquen que sus experiencias ayuden a otros porque básicamente es lo mismo que yo hago con este blog. Sin embargo, en lo personal la vida me ha enseñado que lo único seguro es que nada es seguro.Yo tenía un plan de cómo iba a ser mi vida y todo este plan se vino abajo cuando tuve que dejar la carrera. Y aunque ha sido difícil, también me ha dado muchas experiencias y conocimientos que de otro modo no habría obtenido.
Mi punto es, que está bien tener guías y planes; pero no pueden controlarse todas las variables y si el plan falla, no es el fin del mundo. Tengo amigos que pasaron los últimos 4 años de su vida estudiando una carrera y hoy no encuentran un trabajo que les guste o quieren dedicarse a cosas completamente diferentes. Creo honestamente que mi generación enfrenta muchísimo estrés por las grandes expectativas que nuestros mayores y nosotros mismos teníamos, pero sobretodo porque nos estamos dando cuenta de que alcanzar estas expectativas no asegura la felicidad o el éxito.
Gran parte del problema viene de que realmente no sabemos lo que queremos, pero ¿cómo saberlo si nos encontramos mensajes contradictorios por todas partes? Nos dicen que nos aceptemos y amemos como somos, pero nos meten por todos lados productos para "mejorar" o cambiar quiénes somos. Nos piden que tengamos un plan y en las entrevistas de trabajo siempre preguntan como te ves en 5, 10 y 15 años y por otro lado te invitan a vivir el momento, a hacer cosas porque YOLO. No se legalizan las drogas, hay alcoholímetro y cateos por todas partes y México es el enemigo número uno por el narcotráfico, pero díganme ¿qué serie de TV o video musical no tiene drogas o alcohol? Para ejemplificar aún más estos mensajes contradictorios, una lista de dichos populares:
"A quien madruga, Dios lo ayuda" ---> "No por mucho madrugar, amanece más temprano".
"Más vale pájaro en mano, que ciento volando"---> "El que no arriesga, no gana."
Así que, mi guía y consejo para el estrés por los planes de vida es: "Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre". Sigue el plan o la guía que más tranquilo te haga sentir, pero si no obtienes los resultados esperados, no te agobies. Es algo así como: tienes que disfrutar el viaje, pero ¿cómo sales de viaje sin tomar un camino? La vida está llena de ironías y cambios de planes, así que lo único que se puede hacer es tomar el control de lo que depende de nosotros y dejar que lo que no, nos sorprenda.
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